Once upon a time...

domingo 25 de abril de 2010

Domingo.

Hoy es domingo. Me he levantado a las ocho y media, hora impensable hace pocos años. Es domingo y lo primero que he hecho ha sido comprobar el correo electrónico... normalmente no hay nada nuevo, lo miro más que nada por inercia, pero hoy tenía dos mensajes que me han hecho mirar con ilusión el día.

Después de leer esos mensajes y contestar a uno de ellos, he estado organizando mi lista de favoritos (que era un desastre) quitando páginas y poniendo las demás en carpetas. Me encanta todo aquello que se puede organizar desde la cama, sin tener que destaparme, pues este edredón es muy calentito y hoy es mi día de descanso.

Tras el quitar este, a veces maravilloso, desorden, he salido de la cama y he bajado a desayunar. Cereales con leche y cacao, mientras he puesto la televisión (otra perla de los domingos, desayunar mientras me acompaña la caja tonta) y tras hacer zapping (con esto del tdt casi me acabo el desayuno antes de decidir qué canal dejar... jajaja) he dejado un canal en que hacían retos del tipo "¿Cuánto peso aguantaría un plato envuelto en papel de burbujitas sin romperse? ¿Cuánto plástico se necesitaría para aguantar el peso de un tractor en movimiento?"

Al terminar el desayuno, he vuelto a la cama. Y he decidido que es un buen día para leer blogs. Sigo muchísimos blogs y casi nunca los leo, pero me gusta de vez en cuando ponerlos al día. Cuál ha sido mi sorpresa al ver que una amiga mía me había quitado de su lista de blogs amigos. Y yo, que si no escribo no es por pereza, sino porque no tengo nada que decir, he decidido llenar esta página de gilipolleces que ni siquiera son poéticas como una muestra de orgullo.